ZAGUÁN |
Refugio de luces y sombras que albergas tanta frescura en los espacios que obscuras tendiendo tu fina alfombra.
Cómplice de besos robados, guardián de tibios secretos en los ambientes concretos por tu bóveda arropados.
Te vistes de finos granitos o cerámicas vistosas que, en figuras primorosas, decoran y alegran tu sitio.
Cuando recias puertas abres bajo tu dintel de piedra la luz recrece como hiedra y sobre el zaguán se esparce.
LA LUZ DEL SOL YA SE HA IDO LA DEL GRAN FAROL LLEGADO.
Colgado en su blanco techo hermosea el cilíndrico velón dibujando con perfiles de salón las historias que, del zaguán, se han hecho….
Zaguán, de esperas amorosas oyendo, del corazón, latidos o, palabras dichas en suspiros por una velada dama caprichosa.
Zaguán, entre la calle y la casa regalando el protector abrigo al viento, la lluvia y el frío cuando su dintel traspasas.
Zaguán sencillo, Zaguán amigo, perdido en los tiempos vividos y, en la historia adormecido como un fiel y calado testigo.
Javier Fernández Mena “A un Zaguán en la Carrera del Darro”
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