Las riberas del rio Darro estuvieron pobladas desde el siglo IV. En las colinas de la Alhambra, “la Sabika” asentó en el siglo VII una importante colonia visigoda. La otra parte de la orilla acogió a una incipiente colonia judía. En aquellos tiempos se denominaba a Granada “Garnata Al-Yahud”, o sea, la Granada de los judíos. A comienzos del siglo XI, las riberas del río Darro tuvieron una gran parte de su esplendor. La construcción del “Hamman”, el hoy conocido como “Bañuelo”, la del esplendoroso “Puente de los Tableros”, (Bab-Al-Difaf), hoy, reducido a un espolón y tercio de su portentoso arco, son símbolos del pasado del Darro. El serpentín del río acogía desde el denominado “Puente de los Leñadores” (Qantarat al-Harrattin) en el actual Paseo del Padre Manjón, tres barrios bien diferenciados: el de los Ajsares, que domina toda la cuesta del Chapiz hacia el Albaizín y Sacromonte; el de Aitunhar-Arrohán, desde allí a la casa de Castríl y el entorno de San Pedro y el de la “Qauriyya o la Cauracha, que dominaba el paseo del río desde el Puente de los Tableros hasta cercanías de la actual Plaza Nueva.
La Cauracha, en donde se sitúa el Hotel “Zaguán del Darro”, era una disposición de pequeñas propiedades con casa y huertos dentro de una estructura amurallada en “espolones” que desprendiéndose del eje de la actual Calle de San Juan de los Reyes se dirigía a los márgenes del río para segmentarlo y protegerlo a especie de coraza. En este barrio, las edificaciones fueron sencillas y habitadas por campesinos. No fue hasta después de la Toma de Granada en el dos de Enero de 1492 en que los emplazamientos del río Darro sufrieron, poco a poco modificaciones. La llegada del poderoso César y Emperador Carlos I, supuso el definitivo empuje al desarrollo de un eje de casas nobles, de las que aún, se conservan portadas y blasones. Don Gonzalo Fernández de Córdoba, el “Gran Capitán” y el poderoso Secretario de los Reyes Católicos, Don Hernando de Zafra, tuvieron en la Carrera del Darro numerosas propiedades. Se conservan como una especial muestra la “Casa de Castríl”, hoy, Museo Arqueológico de la Ciudad de Granada y las denominaciones de algunas de las calles del barrio. |
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El Hotel “Zaguán del Darro” se levanta sobre una de las antiguas casas nobiliarias del siglo XVI. En principio habitada por un importante hombre de la Corte (1563), el edificio fue cedido a una Comunidad de Religiosas a finales del citado siglo y habilitado para ello en los primeros años del siglo XVII. El Hotel conserva de una forma excepcional los escudos en piedra tallada de la Comunidad, el patio columnado en piedra de Sierra Elvira y mármol de Macael, sus alfarjes, atauriques y zapatas de maderas nobles y atemperadas, y una fuente de estilo renacentista primigenia en el edificio tras su elevación a partir del incendio, seísmo y otras catástrofes como la de la explosión del polvorín de San Pedro que obligaron a la remodelación de toda la Carrera de Darro a partir de la segunda mitad del siglo XVI.
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El siglo XVIII y los comienzos del siglo XIX atrajeron a múltiples viajeros en busca de leyendas y paisajes románticos, que fueron caracterizados en numerosas publicaciones, grabados y litografías como las del inglés Roberts. El paseo del Darro adquirió una pátina de historia, de embrujo y de leyenda que nos llega hasta nuestros momentos cargada de historia y de magia. La Carrera del Darro, a los pies de la Alhambra y su poderosa Alcazaba, bien podría situarse como “la calle más bonita de Europa” y, probablemente, una de las más cargadas de vivezas de otros tiempos, de lunas llenas, de romances, de música y poesía vertidas en horas ciertas bajo sus apuestos ventanales. |
El Hotel “Zaguán del Darro” aguarda su estimada visita para que Vd. disfrute de este entorno tan especial.
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